Los proyectos, cualquiera sea su naturaleza y complejidad, se desarrollan a través de un proceso bastante bien determinado, generalmente llamado ciclo del proyecto, que comprende, comúnmente, cuatro fases: identificación, formulación, ejecución y seguimiento y evaluación
Identificación.
Primera aproximación del proyecto, que incluye el análisis de los participantes o interesados en el proyecto, de los problemas que constituyen su razón de ser, de los objetivos que se desean logar y de las estrategias que se plantean para la solución de los problemas.
Formulación.
Determinación de los aspectos detallados de un proyecto, que incluye, además de la información recogida en la identificación, los indicadores de logro de los objetivos y resultados esperados, las fuentes de verificación de los indicadores, los factores externos al proyecto que pueden afectarlo, los estudios de viabilidad económica, social, medioambiental, etc., los calendarios de actividades y los presupuestos.
Ejecución y Seguimiento.
La ejecución es la realización del proyecto con el fin de alcanzar paulatinamente los resultados especificados en el documento de formulación y con ello el objetivo esperado. Paralelamente a la ejecución, se lleva a cabo el seguimiento, que es la supervisión continua o periódica de la ejecución, para introducir, de ser el caso, los correctivos necesarios para el logro de los objetivos.
Evaluación.
La evaluación consiste en hacer una apreciación sobre el proyecto terminado. Se trata de
determinar:
- si los objetivos se definieron en función de las necesidades insatisfechas de la comunidad.
- el porcentaje logrado de cada objetivo.
- la eficiencia, eficacia, impacto y viabilidad.
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